Monday, August 8, 2011

The Sugar Lab...¡Azúca!

"The Sugar Lab", ¡hasta el logo dan ganas de comerlo!

Les cuento que recientemente tuve de clientes al talentoso Agustín Rodríguez y su bella esposa Obed, dos jóvenes emprendedores que traen azúcar en las venas y hornean sueños.

En su local/taller se confeccionan los más creativos bizcochos y cupcakes; desde cupcakes con pequeños televisores decorados, hasta bizcochos en forma de batas de laboratorio y un campo de pelota con gorras, guante y bola. O la imaginación de los clientes no tiene límites o la creatividad de estos dos reposteros no tiene límites.

Haciendo una pre-inspección de sus facilidades fui remunerada con un pequeño "pastry" muy peculiar. Y esto señoras y señores es el motivo de esta breve reseña. Pensé que aunque los cupcakes estuvieran "passé" siempre serían solicitados por los clientes pero el peculiar disco redondo, relleno de jalea me convenció de que yo no sé absolutamente nada de postres que no sea chocolate y pastelillos de guayaba.

Les presento a el parisino "macaron", o en inglés el "macaroon" o en puertorriqueño "macarón" quien ha destronado de mi lista de favoritos al infame pastelillo de guayaba. Para toda "business woman", vistiendo de "business attire" sobre todo de  negro, evadimos en la reuniones a los sabrosos pastelillos de guayaba y conste que en mi pueblo de Mayaguez, pastelillo es la hoja de hojaldre cuadrada rellena de pasta de guayaba y espolvoreada de azúcar blanca. Todo aquello que asemeje una media luna y se fría es para mi una EMPANADILLA aunque sea diminuta y está rellena de guayaba.

Evadimos el pastelillo de guayaba porque es imposible comerlo sin dejar rastro sobre nuestras chaquetas, faldas, computadoras, dedos y hasta un bigotito en la esquina de los labios por la azúcar. Y no saben cuanto me cuesta sacarles el cuerpo con tal de no dejar perplejo al que me mira devorarlos. Ni aún en "bites sizes" me libero de la huella de ADN azucarada del pastelillo.

El "macaron" que me obsequió Obed son dos coloridos círculos azucarados hechos de claras de huevo, azúcar granulada, harina de almendras y colorante, estaba relleno de una cremosa jalea de guayaba. Cuando lo muerdes es como morder un merengue, pero te confunde, lo sientes crujiente al morderle, y se deshace suavemente en la boca. El relleno de guayaba sabia fenomenal, not too sweet, not too sticky, just perfect!

El Macaron nace en Italia bajo las manos de la chef Catherine de Medicis en 1553. Para el comienzo del siglo 20 el macaron se convierte en un "double decker" cuando Pierre Desfontaines, nieto de Laduree tuvo la brillante idea de rellenar dos de las galletas con un panache de chocolate y juntarlas.

Macaron

Este amiguito fue el que llegó a casa y ya que tengo 3 niños imagínense el "bite" de cada uno incluyendo a mamá. Aún así fue suficiente para despertar el interés de mi selectivo paladar.

The Sugar Lab, para más información:

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