Sunday, July 24, 2011

¿Mi precio?...y me pagaron con aguacates, panas, guineos, Nice!

La Hospitalidad del Puertorriqueño es realmente Excepcional, pero la Hospitalidad del Puertorriqueño cuando Carece y da de lo que tiene para otros es bendecida por Dios.

Es fácil para mi convencer a un cliente de porqué es mi compañía la mejor opción para sus necesidades. Solo por el hecho de cobrar por mis servicios un precio más caro que el resto tiene sus beneficios. Mis clientes pueden dar fe de ello. Pero cuando son mis clientes, los que exceden mis expectativas me llena un sentimiento de humildad. Haré lo que tenga que hacer por velar que el negocio de mi cliente marche viento en popa, sea exitoso y crezca.

Dar una clase de manejo seguro de alimentos a domicilio y por cita no es tarea compleja. Complejo se puede poner el asunto si vas conduciendo bajo un diluvio, te sigue una nube que predice vaguada. Cuando dejaste de pasar dos puestos de gasolina por llegar a tiempo a la cita y luego cuando terminas con tu cliente en esas remotas montañas del centro de la Isla no hay puestos de gasolina abiertos y vas rogando que no te quedes a las 12 de la noche en la autopista. ¿Gajes del oficio?

La clase de ayer se convirtió en una muestra de hospitalidad, en un evento familiar. Este cliente tiene su buen trabajo pero quiere más progreso, más seguridad. Por motivo tiene una bella esposa y una hermosa niña, y por motor unos padres que lo apoyan. La clase era para él pero la familia se envolvió en la educación. Impresionante es ver como la matriarca de la familia era capaz de señalarle exactamente cómo es el manejo seguro de alimentos sin tener educación formal en ello y el patriarca, ¿qué más se podía esperar de un hombre forjado 30 años en farmaceútica y ahora retirado? Procesos estandarizados, formularios, cumpliminento de normas.

La clase fue interrumpida brevemente y a mi me enseñaros mis viejos que decirle que no a buena comida puertorriqueña hecha en casa ofende al anfitrión. Y luego de un buen plato de arroz junto con habichuelas, chuletas, tostones y ensalada continuamos la clase. Finalmente el examen. Mientras toda la familia se encuentra en la cocina en espera de los resultados, la instructora se entretiene sirviendo de entretenimiento a las niñas de la casa (¡Thank God por el celular y sus aplicaciones!).

Luego de un resultado satisfactorio de examen se me impidió la marcha sin antes celebrar con ellos el comienzo de un nuevo rumbo para mi cliente. Una botella de vino 5 copas, y dos cervezas para el recién graduado de Manejo Seguro de Alimentos y próximo estudiante de empresarismo.

Luego de finiquitar honorarios, el bono fue mi mejor paga...una bolsa llena de aguacates, panas y guineos. Si mis clientes me siguen malcriando tendré que obligatoriamente ponerme ¡a dieta!

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